Oración vocacional Domingo III

Exposición

Proclamemos el reino de la vida,

aclamemos el triunfo del Señor,

celebremos ya todos reunidos

el banquete del Pan y del Amor.

¡Cristo, luz de los pueblos, aleluya!

¡Cristo, luz de los pueblos, pascua y liberación! 
Por todos los caminos de la tierra, llegamos hasta ti.

Cargados de pesares y esperanzas, te buscamos a ti,

Tu mesa es nuestro mundo,

tu pan multiplicaste,

el vino nos alegra el corazón.

¡Cristo, luz de los pueblos, aleluya!

¡Cristo, luz de los pueblos, pascua y liberación!

Inicio

(se hace la señal de la cruz mientras se dice:)

V/. -Dios mío, ven en mi auxilio.
R/. -Señor, date prisa en socorrerme.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén. Aleluya 
Himno

¿Qué ves en la noche,
dinos centinela?

Dios como un almendro
con la flor despierta;
Dios que nunca duerme
busca quien no duerma,
y entre las diez vírgenes
sólo hay cinco en vela.
¿Qué ves en la noche,
dinos centinela?

Gallos vigilantes
que la noche alertan.
Quien negó tres veces
otras tres confiesa,
y pregona el llanto
lo que el miedo niega.
¿Qué ves en la noche,
dinos centinela?

Muerto lo bajaban
a la tumba nueva.
Nunca tan adentro
tuvo al sol la tierra.
Daba el monte gritos,
piedra contra piedra.
¿Qué ves en la noche,
dinos centinela?

Vi los cielos nuevos
y la tierra nueva.
Cristo entre los vivos,
y la muerte muerta.
Dios en las criaturas,
¡y eran todas buenas! Amén.

Primer Salmo

Ant: Oráculo del Señor a mi Señor: «Siéntate a mi derecha». Aleluya. 

Oráculo del Señor a mi Señor:
«Siéntate a mi derecha,
y haré de tus enemigos
estrado de tus pies».
Desde Sión extenderá el Señor
el poder de tu cetro:
somete en la batalla a tus enemigos.

«Eres príncipe desde el día de tu nacimiento,
entre esplendores sagrados;
yo mismo te engendré, como rocío,
antes de la aurora».

El Señor lo ha jurado y no se arrepiente:
«Tú eres sacerdote eterno,
según el rito de Melquisedec».

El Señor a tu derecha, el día de su ira,
quebrantará a los reyes.
En su camino beberá del torrente,
por eso, levantará la cabeza.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant: Oráculo del Señor a mi Señor: «Siéntate a mi derecha». Aleluya.

Segundo Salmo

Ant: El Señor, piadoso y clemente, ha hecho maravillas memorables. Aleluya. 

Doy gracias al Señor de todo corazón,
en compañía de los rectos, en la asamblea.
Grandes son las obras del Señor,
dignas de estudio para los que las aman.

Esplendor y belleza son su obra,
su generosidad dura por siempre;
ha hecho maravillas memorables,
el Señor es piadoso y clemente.

Él da alimento a sus fieles,
recordando siempre su alianza;
mostró a su pueblo la fuerza de su obrar,
dándoles la heredad de los gentiles.

Justicia y verdad son las obras de sus manos,
todos sus preceptos merecen confianza:
son estables para siempre jamás,
se han de cumplir con verdad y rectitud.

Envió la redención a su pueblo,
ratificó para siempre su alianza,
su nombre es sagrado y temible.

Primicia de la sabiduría es el temor del Señor,
tienen buen juicio los que lo practican;
la alabanza del Señor dura por siempre.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant: El Señor, piadoso y clemente, ha hecho maravillas memorables. Aleluya.

Cántico NT

Ant: Reina el Señor, nuestro Dios, dueño de todo. Aleluya. 

Aleluya.
La salvación y la gloria y el poder son de nuestro Dios,
porque sus juicios son verdaderos y justos.
Aleluya.

Aleluya.
Alabad al Señor, sus siervos todos,
los que le teméis, pequeños y grandes.
Aleluya.

Aleluya.
Porque reina el Señor, nuestro Dios, dueño de todo,
alegrémonos y gocemos y démosle gracias.
Aleluya.

Aleluya.
Llegó la boda del Cordero,
su esposa se ha embellecido.
Aleluya.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant: Reina el Señor, nuestro Dios, dueño de todo. Aleluya.

Lectura Bíblica

Jr 1,4-9

V/. Bendito eres, Señor, en la bóveda del cielo.

R/. Bendito eres, Señor, en la bóveda del cielo.

V/. Digno de gloria y alabanza por los siglos.

R/. En la bóveda del cielo.

V/. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R/. Bendito eres, Señor, en la bóveda del cielo.

Cántico Evangélico

Ant: Hoy se cumple esta Escritura que acabáis de oír.

(se hace la señal de la cruz mientras se comienza a recitar)

Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.

Él hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.

Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de la misericordia
-como lo había prometido a nuestros padres-
en favor de Abrahán y su descendencia por siempre.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant: Hoy se cumple esta Escritura que acabáis de oír.

Preces

Invoquemos a Dios, nuestro Padre, que maravillosamente creó al mundo, lo redimió de forma más admirable aún y no cesa de conservarlo con amor.

Padre nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre;
venga a nosotros tu reino;
hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día;
perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden.
No nos dejes caer en la tentación,
y líbranos del mal.

Final

Dios todopoderoso y eterno, ayúdanos a llevar una vida según tu voluntad, para que podamos dar en abundancia frutos de buenas obras en nombre de tu Hijo predilecto. Que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. Amén.

Que sería de mí

¿Qué sería de mí si no me hubieras alcanzado?
¿Dónde estaría hoy si no me hubieras perdonado?
Tendría un vacío en mi corazón
Vagaría sin rumbo, sin dirección

Si no fuera por tu gracia y por tu amor
Si no fuera por tu gracia y por tu amor

Sería como un pájaro herido que se muere en el suelo
Sería como un ciervo que brama por agua en el desierto
Si no fuera por tu gracia y por tu amor
Si no fuera por tu gracia y por tu amor

Tu palabra Señor no muere

Tu palabra, Señor, no muere, nunca muere, porque es la vida misma, y la vida, Señor, no solo vive, no solo vive, la vida vivifica.

Si soy fiel en lo poco

Yo creo en las promesas de Dios
Yo creo en las promesas de Dios
Yo creo en las promesas de mi Señor (BIS)

Si soy fiel en lo poco
Él me confiará más
Si soy fiel en lo poco
Mis pasos guiará (BIS)

Yo creo en la palabra de Dios
Yo creo en la palabra de Dios
Yo creo en la palabra de mi Señor (BIS)

Yo creo en la misericordia de Dios
Yo creo en la misericordia de Dios
Yo creo en la misericordia de mi Señor (BIS)

Yo creo en el amor de Dios
Yo creo en el amor de Dios
Yo creo en el amor de mi Señor (BIS)

Incensación

No adoréis a nadie,

a nadie más que a Él,

no adoréis a nadie,

a nadie más que a Él,

no adoréis a nadie, a nadie más,

no adoréis a nadie, a nadie más,

no adoréis a nadie,

a nadie más que a Él.

Porque solo Él

nos puede sostener,

porque solo Él

nos puede sotener.

Reserva

Tú vales mucho más que todo el oro,

tu eres el aire que respiro,

mi razón, lo primero,

lo mejor que me ha pasado,

mi Señor

1 comentario de “Oración vocacional Domingo III”

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