Oración vocacional Domingo XXXIII

Exposición

Que la lengua humana cante este misterio:
la preciosa sangre y el precioso cuerpo.
Quien nació de Virgen, Rey del universo,
por salvar el mundo, dio su sangre en precio.

Se entregó a nosotros, se nos dio naciendo
de una casta Virgen; y acabado el tiempo,
tras haber sembrado la Palabra al pueblo,
coronó su obra con prodigio excelso.

Inicio

(se hace la señal de la cruz mientras se dice:)

V/. -Dios mío, ven en mi auxilio.
R/. -Señor, date prisa en socorrerme.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén. Aleluya

 
Himno

Quédate con nosotros,
la tarde está cayendo.

¿Cómo te encontraremos
al declinar el día,
si tu camino no es nuestro camino?
Detente con nosotros;
la mesa está servida,
caliente el pan y envejecido el vino.

¿Cómo sabremos que eres
un hombre entre los hombres,
si no compartes nuestra mesa humilde?
Repártenos tu cuerpo,
y el gozo irá alejando
la oscuridad que pesa sobre el hombre.

Vimos romper el día
sobre tu hermoso rostro,
y al sol abrirse paso por tu frente.
Que el viento de la noche
no apague el fuego vivo
que nos dejó tu paso en la mañana.

Arroja en nuestras manos,
tendidas en tu busca,
las ascuas encendidas del Espíritu;
y limpia, en lo más hondo
del corazón del hombre,
tu imagen empañada por la culpa.

Primer Salmo

Ant: Desde Sión extenderá el Señor el poder de su cetro, y reinará eternamente. Aleluya. 

Oráculo del Señor a mi Señor:
«Siéntate a mi derecha,
y haré de tus enemigos
estrado de tus pies».
Desde Sión extenderá el Señor
el poder de tu cetro:
somete en la batalla a tus enemigos.

«Eres príncipe desde el día de tu nacimiento,
entre esplendores sagrados;
yo mismo te engendré, como rocío,
antes de la aurora».

El Señor lo ha jurado y no se arrepiente:
«Tú eres sacerdote eterno,
según el rito de Melquisedec».

El Señor a tu derecha, el día de su ira,
quebrantará a los reyes.
En su camino beberá del torrente,
por eso, levantará la cabeza.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant: Desde Sión extenderá el Señor el poder de su cetro, y reinará eternamente. Aleluya.

Segundo Salmo

Ant: En presencia del Señor se estremece la tierra. Aleluya. 

Cuando Israel salió de Egipto,
los hijos de Jacob de un pueblo balbuciente,
Judá fue su santuario,
Israel fue su dominio.

El mar, al verlos, huyó,
el Jordán se echó atrás;
los montes saltaron como carneros;
las colinas, como corderos.

¿Qué te pasa, mar, que huyes,
y a ti, Jordán, que te echas atrás?
¿Y a vosotros, montes, que saltáis como carneros;
colinas, que saltáis como corderos?

En presencia del Señor se estremece la tierra,
en presencia del Dios de Jacob;
que transforma las peñas en estanques,
el pedernal en manantiales de agua.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant: En presencia del Señor se estremece la tierra. Aleluya.

Cántico NT

Ant: Reina el Señor, nuestro Dios, dueño de todo. Aleluya. 

Aleluya.
La salvación y la gloria y el poder son de nuestro Dios,
porque sus juicios son verdaderos y justos.
Aleluya.

Aleluya.
Alabad al Señor, sus siervos todos,
los que le teméis, pequeños y grandes.
Aleluya.

Aleluya.
Porque reina el Señor, nuestro Dios, dueño de todo,
alegrémonos y gocemos y démosle gracias.
Aleluya.

Aleluya.
Llegó la boda del Cordero,
su esposa se ha embellecido.
Aleluya.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant: Reina el Señor, nuestro Dios, dueño de todo. Aleluya.

Lectura Bíblica

En aquellos mismos días, María se levantó y se puso en camino de prisa hacia la montaña, a una ciudad de Judá; entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel. Aconteció que, en cuanto Isabel oyó el saludo de María, saltó la criatura en su vientre. Se llenó Isabel de Espíritu Santo y, levantando la voz, exclamó: «¡Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre! ¿Quién soy yo para que me visite la madre de mi Señor? Pues, en cuanto tu saludo llegó a mis oídos, la criatura saltó de alegría en mi vientre. Bienaventurada la que ha creído, porque lo que le ha dicho el Señor se cumplirá». María dijo: «Proclama mi alma la grandeza del Señor, se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador; porque ha mirado la humildad de su esclava.

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones, porque el Poderoso ha hecho obras grandes en mí: | su nombre es santo, y su misericordia llega a sus fieles de generación en generación. Él hace proezas con su brazo: | dispersa a los soberbios de corazón, derriba del trono a los poderosos | y enaltece a los humildes, a los hambrientos los colma de bienes | y a los ricos los despide vacíos. Auxilia a Israel, su siervo, acordándose de la misericordia —como lo había prometido a nuestros padres— | en favor de Abrahán y su descendencia por siempre». María se quedó con ella unos tres meses y volvió a su casa.

V/. Bendito eres, Señor, en la bóveda del cielo.

R/. Bendito eres, Señor, en la bóveda del cielo.

V/. Digno de gloria y alabanza por los siglos.

R/. En la bóveda del cielo.

V/. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R/. Bendito eres, Señor, en la bóveda del cielo.

Cántico Evangélico

Ant: Verán venir al Hijo del hombre sobre las nubes con gran poder y majestad.

(se hace la señal de la cruz mientras se comienza a recitar)

Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.

Él hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.

Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de la misericordia
-como lo había prometido a nuestros padres-
en favor de Abrahán y su descendencia por siempre.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant: Verán venir al Hijo del hombre sobre las nubes con gran poder y majestad.

Preces

Adoremos a Cristo, Señor nuestro y cabeza de la Iglesia, y digámosle:

  • Te pedimos, Señor, por el papa Francisco, los obispos, los presbíteros y diáconos, para que con la fuerza del Espíritu Santo anuncien con sus vidas al cordero Dios que quita el pecado del mundo.
  • Te pedimos, Señor, por los chicos que se forman en el Seminario Menor, para que, si Dios les llama, tengan la madurez suficiente de decirte sí, como María.
  • Te pedimos, Señor, por el Seminario Mayor, por sus seminaristas, para que, impulsados por el llamado de Jesucristo, atiendan cada día a esta elección y le sigan con generosidad y valentía.
  • Te pedimos, Señor, por la vida contemplativa, para que fiel a su especial consagración, vea enriquecidas sus comunidades con abundantes y santas vocaciones.
  • Te pedimos, Señor, por las vocaciones sacerdotales, por todos los llamados al ministerio sacerdotal; que tu espíritu les conceda la valentía para responder y perseverar según tu voluntad.
  • Te pedimos, Señor, por las familias cristianas, para que sean cantera de vocaciones a la vida sacerdotal, religiosa, misionera, contemplativa y matrimonial.
  • Te pedimos, Señor, por el encuentro en la esperanza que se está realizando en nuestra diócesis. Para que los jóvenes que lo reciben puedan encontrarse contigo y seguir fielmente el camino que tú les propones.

Padre nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre;
venga a nosotros tu reino;
hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día;
perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden.
No nos dejes caer en la tentación,
y líbranos del mal.

Final

Señor, Dios nuestro, concédenos vivir siempre alegres en tu servicio, porque en servirte a ti, creador de todo bien, consiste el gozo pleno y verdadero. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. Amén.

Vengo aquí mi Señor

Vengo aquí, mi Señor,

a olvidar las prisas de mi vida.

Ahora sólo importas Tú,

dale tu paz a mi alma.

Vengo aquí, mi Señor,

a encontrarme con tu paz, que me serena.

Ahora sólo importas Tú,

dale tu paz a mi alma.

Vengo aquí, mi Señor,

a que en mí lo transformes todo en nuevo.

Ahora sólo importas Tú,

dale tu paz a mi alma.

Vengo aquí, mi Señor,

a decir que sí como María.

Ahora sólo importas Tú,

dale tu paz a mi alma.

Contemplaré

Contemplaré tu vida en mí, contemplaré Señor, tu amor.

Deja que el Señor te envuelva

Oh deja que el Señor te envuelva
En su Espíritu de amor
Satisfaga hoy tu alma y corazón
Entrégale lo que te impide
Y su Espíritu vendrá
Sobre ti y vida nueva te dará.

Cristo, oh Cristo, ven y llénanos
Cristo, oh Cristo, llénanos de ti.

Alzamos nuestra voz con gozo
Nuestra alabanza a ti
Con dulzura te entregamos
Nuestro ser.

Entrega toda tu tristeza
En el nombre de Jesús
Y abundante vida hoy
Tendrás de Él.

Cristo, oh Cristo, ven y llénanos
Cristo, oh Cristo, llénanos de ti.

Incensación

Adorad postrados este Sacramento.
Cesa el viejo rito, se establece el nuevo.
Dudan los sentidos y el entendimiento:
que la fe lo supla con asentimiento.

Himnos de alabanza, bendición y obsequio;
por igual la gloria y el poder y el reino
al eterno Padre con el Hijo eterno,
y al divino Espíritu que procede de ellos.

Reserva

Nada nos separará,
del Amor de Dios.

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