Oración vocacional Domingo XXXII

Exposición

Proclamemos el reino de la vida,

aclamemos el triunfo del Señor,

celebremos ya todos reunidos

el banquete del Pan y del Amor.

¡Cristo, luz de los pueblos, aleluya!

¡Cristo, luz de los pueblos, pascua y liberación! 


Por todos los caminos de la tierra, llegamos hasta ti.

Cargados de pesares y esperanzas, te buscamos a ti,

Tu mesa es nuestro mundo,tu pan multiplicaste,el vino nos alegra el corazón.

¡Cristo, luz de los pueblos, aleluya!

¡Cristo, luz de los pueblos, pascua y liberación!

Inicio

(se hace la señal de la cruz mientras se dice:)

V/. -Dios mío, ven en mi auxilio.
R/. -Señor, date prisa en socorrerme.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Aleluya 


Himno

Como una ofrenda de la tarde,
elevamos nuestra oración;
con el alzar de nuestras manos,
levantamos el corazón.


Al declinar la luz del día,
que recibimos como don,
con las alas de la plegaria,
levantamos el corazón.


Haz que la senda de la vida
la recorramos con amor
y, a cada paso del camino,
levantemos el corazón.


Cuando sembramos de esperanza,
cuando regamos con dolor,
con las gavillas en las manos,
levantemos el corazón.


Gloria a Dios Padre, que nos hizo,
gloria a Dios Hijo Salvador,
gloria al Espíritu divino:
tres Personas y un solo Dios. Amén.

Primer Salmo

Ant: Yo mismo te engendré, entre esplendores sagrados, antes de la aurora. Aleluya. 

Oráculo del Señor a mi Señor:
«Siéntate a mi derecha,
y haré de tus enemigos
estrado de tus pies».
Desde Sión extenderá el Señor
el poder de tu cetro:
somete en la batalla a tus enemigos.

«Eres príncipe desde el día de tu nacimiento,
entre esplendores sagrados;
yo mismo te engendré, como rocío,
antes de la aurora».

El Señor lo ha jurado y no se arrepiente:
«Tú eres sacerdote eterno,
según el rito de Melquisedec».

El Señor a tu derecha, el día de su ira,
quebrantará a los reyes.
En su camino beberá del torrente,
por eso, levantará la cabeza.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant: Yo mismo te engendré, entre esplendores sagrados, antes de la aurora. Aleluya.

Segundo Salmo

Ant: Dichosos los que tienen hambre y sed de la justicia, porque ellos quedarán saciados 

Dichoso quien teme al Señor
y ama de corazón sus mandatos.
Su linaje será poderoso en la tierra,
la descendencia del justo será bendita.

En su casa habrá riquezas y abundancia,
su caridad es constante, sin falta.
En las tinieblas brilla como una luz
el que es justo, clemente y compasivo.

Dichoso el que se apiada y presta,
y administra rectamente sus asuntos.
El justo jamás vacilará,
su recuerdo será perpetuo.

No temerá las malas noticias,
su corazón está firme en el Señor.
Su corazón está seguro, sin temor,
hasta que vea derrotados a sus enemigos.

Reparte limosna a los pobres;
su caridad es constante, sin falta,
y alzará la frente con dignidad.

El malvado, al verlo, se irritará,
rechinará los dientes hasta consumirse.
La ambición del malvado fracasará.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant: Dichosos los que tienen hambre y sed de la justicia, porque ellos quedarán saciados

Cántico NT

Ant: Alabad al Señor, sus siervos todos, pequeños y grandes. Aleluya 

Aleluya.
La salvación y la gloria y el poder son de nuestro Dios,
porque sus juicios son verdaderos y justos.
Aleluya.

Aleluya.
Alabad al Señor, sus siervos todos,
los que le teméis, pequeños y grandes.
Aleluya.

Aleluya.
Porque reina el Señor, nuestro Dios, dueño de todo,
alegrémonos y gocemos y démosle gracias.
Aleluya.

Aleluya.
Llegó la boda del Cordero,
su esposa se ha embellecido.
Aleluya.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant: Alabad al Señor, sus siervos todos, pequeños y grandes. Aleluya

Lectura Bíblica

En el mes sexto, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la casa de David; el nombre de la virgen era María. El ángel, entrando en su presencia, dijo: «Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo». Ella se turbó grandemente ante estas palabras y se preguntaba qué saludo era aquel.

El ángel le dijo: «No temas, María, porque has encontrado gracia ante Dios. Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús. Será grande, se llamará Hijo del Altísimo, el Señor Dios le dará el trono de David, su padre; reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin». Y María dijo al ángel: «¿Cómo será eso, pues no conozco varón?». El ángel le contestó: «El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la fuerza del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el Santo que va a nacer será llamado Hijo de Dios. También tu pariente Isabel ha concebido un hijo en su vejez, y ya está de seis meses la que llamaban estéril, porque para Dios nada hay imposible». María contestó: «He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra».

V/. Nuestro Señor es grande y poderoso.

R/. Nuestro Señor es grande y poderoso.

V/. Su sabiduría no tiene medida.

R/. Es grande y poderoso.

V/. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R/. Nuestro Señor es grande y poderoso.

Cántico Evangélico

Ant: Aquella pobre viuda echó más que nadie, pues echó todo lo que tenía para vivir.

(se hace la señal de la cruz mientras se comienza a recitar)

Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.

Él hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.

Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de la misericordia
-como lo había prometido a nuestros padres-
en favor de Abrahán y su descendencia por siempre.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant: Aquella pobre viuda echó más que nadie, pues echó todo lo que tenía para vivir.

Preces

Alegrándonos en el Señor, de quien viene todo don, digámosle:

  • Te pedimos Señor por el Papa Francisco, por nuestro obispo José y por todos los sacerdotes de nuestra diócesis, para que sean ejemplo y luz para todos los cristianos.
  • Te pedimos Señor por nuestro seminario mayor, para que en este camino de discernimiento y formación en el que están lo sepan vivir con alegría y humildad.
  • Te pedimos Señor por el seminario menor, para que los jóvenes que allí se preparan sean capaces de discernir la vocación a las que Dios les llama.
  • Te pedimos Señor por los jóvenes de nuestra diócesis, para que sean valientes y te anuncien en cada una de sus realidades.
  • Te pedimos Señor por el Encuentro de la Esperanza que se celebrará el próximo fin de semana, para que los jóvenes que van a participar puedan encontrarse contigo y se encienda en ellos el fuego de tu amor.

Padre nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre;
venga a nosotros tu reino;
hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día;
perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden.
No nos dejes caer en la tentación,
y líbranos del mal.

Final

Dios omnipotente y misericordioso, aparta de nosotros todos los males, para que, bien dispuesto nuestro cuerpo y nuestro espíritu, podamos libremente cumplir tu voluntad. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

Amén.

Tu fidelidad

Tu fidelidad es grande

Tu fidelidad incomparable es

Nadie como tú, bendito Dios

Grande es tu fidelidad

Despierta tu que duermes

¡Despierta, tú que duermes! Levántate de entre los muertos, y Cristo te alumbrará, y Cristo te alumbrará.

¡Despierta, tú que duermes! Levánte de entre los muertos, y Cristo te alumbrará, aleluya.

Me has seducido Señor

Señor no soy nada
Porque me has llamado
Has pasado por mi puerta y bien sabes
Que soy pobre y soy débil
¿Por qué te has fijado en mí?


Me has seducido Señor, con tu mirada
Me has hablado al corazón y me has querido
Es imposible conocerte y no amarte
Es imposible amarte y no seguirte
Me has seducido Señor

Señor yo te sigo
Y quiero darte lo que pides
Y aunque hay veces que me cuesta darlo todo
Tú lo sabes
Yo soy tuyo
Camina señor junto a mí


Me has seducido Señor, con tu mirada
Me has hablado al corazón y me has querido
Es imposible conocerte y no amarte
Es imposible amarte y no seguirte
Me has seducido Señor

Señor hoy tu nombre
Es más que una palabra
Es tu voz que resuena en mi interior
Y me habla en el silencio
¿Qué quieres que haga por ti?


Me has seducido Señor, con tu mirada
Me has hablado al corazón y me has querido
Es imposible conocerte y no amarte
Es imposible amarte y no seguirte
Me has seducido Señor.

Incensación

Cantemos al Amor de los amores,
cantemos al Señor.
Dios está aquí; venid adoradores,
adoremos a Cristo Redentor.

Gloria a Cristo Jesús;
cielos y tierra, bendecid al Señor;
honor y gloria a Ti, Rey de la Gloria,
amor por siempre a ti, Dios del amor.

Reserva

Vive Jesús, el Señor,
vive Jesús, el Señor.
Él vive, Él vive, Él vive,
vive, vive Jesús el Señor.

1 comentario de “Oración vocacional Domingo XXXII”

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