Oración vocacional Domingo XXIX

EXPOSICIÓN

Anima Christi, sanctifica me
Corpus Christi, salva me
Sanguis Christi, inebria me
Aqua lateris Christi, lava me
Passio Christi, conforta me
O bone Jesu, exaudi me
Intra vulnera tua absconde me
Ne permittas a te me separari
Ab hoste maligno defende me
In hora mortis meae voca me
Et iube me venire ad te
Ut cum Sanctis tuis laudem te
Et infinita saecula saeculorum
Amen

VISPERAS

Inicio

(se hace la señal de la cruz mientras se dice:)

V/. -Dios mío, ven en mi auxilio.
R/. -Señor, date prisa en socorrerme.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén. Aleluya 
HIMNO

Quédate con nosotros,
la tarde está cayendo.

¿Cómo te encontraremos
al declinar el día,
si tu camino no es nuestro camino?
Detente con nosotros;
la mesa está servida,
caliente el pan y envejecido el vino.

¿Cómo sabremos que eres
un hombre entre los hombres,
si no compartes nuestra mesa humilde?
Repártenos tu cuerpo,
y el gozo irá alejando
la oscuridad que pesa sobre el hombre.

Vimos romper el día
sobre tu hermoso rostro,
y al sol abrirse paso por tu frente.
Que el viento de la noche
no apague el fuego vivo
que nos dejó tu paso en la mañana.

Arroja en nuestras manos,
tendidas en tu busca,
las ascuas encendidas del Espíritu;
y limpia, en lo más hondo
del corazón del hombre,
tu imagen empañada por la culpa.

Primer Salmo

Ant: Desde Sión extenderá el Señor el poder de su cetro, y reinará eternamente. Oráculo del Señor a mi Señor:
«Siéntate a mi derecha,
y haré de tus enemigos
estrado de tus pies».
Desde Sión extenderá el Señor
el poder de tu cetro:
somete en la batalla a tus enemigos.

«Eres príncipe desde el día de tu nacimiento,
entre esplendores sagrados;
yo mismo te engendré, como rocío,
antes de la aurora».

El Señor lo ha jurado y no se arrepiente:
«Tú eres sacerdote eterno,
según el rito de Melquisedec».

El Señor a tu derecha, el día de su ira,
quebrantará a los reyes.
En su camino beberá del torrente,
por eso, levantará la cabeza.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant: Desde Sión extenderá el Señor el poder de su cetro, y reinará eternamente. Aleluya.

Segundo Salmo

Ant: En presencia del Señor se estremece la tierra. Aleluya.

Cuando Israel salió de Egipto,
los hijos de Jacob de un pueblo balbuciente,
Judá fue su santuario,
Israel fue su dominio.

El mar, al verlos, huyó,
el Jordán se echó atrás;
los montes saltaron como carneros;
las colinas, como corderos.

¿Qué te pasa, mar, que huyes,
y a ti, Jordán, que te echas atrás?
¿Y a vosotros, montes, que saltáis como carneros;
colinas, que saltáis como corderos?

En presencia del Señor se estremece la tierra,
en presencia del Dios de Jacob;
que transforma las peñas en estanques,
el pedernal en manantiales de agua.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant: En presencia del Señor se estremece la tierra. Aleluya.

Cántico NT

Ant: Reina el Señor, nuestro Dios, dueño de todo. Aleluya. 

Aleluya.
La salvación y la gloria y el poder son de nuestro Dios,
porque sus juicios son verdaderos y justos.
Aleluya.

Aleluya.
Alabad al Señor, sus siervos todos,
los que le teméis, pequeños y grandes.
Aleluya.

Aleluya.
Porque reina el Señor, nuestro Dios, dueño de todo,
alegrémonos y gocemos y démosle gracias.
Aleluya.

Aleluya.
Llegó la boda del Cordero,
su esposa se ha embellecido.
Aleluya.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant: Reina el Señor, nuestro Dios, dueño de todo. Aleluya.

Lectura Bíblica (Jr 20,7)

Tú me has seducido, Señor, y yo me he dejado seducir; has sido más fuerte que yo, me has podido. Me he convertido en irrisión continua, todos se burlan de mí.

V/. Bendito eres, Señor, en la bóveda del cielo.

R/. Bendito eres, Señor, en la bóveda del cielo.

V/. Digno de gloria y alabanza por los siglos.

R/. En la bóveda del cielo.

V/. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R/. Bendito eres, Señor, en la bóveda del cielo.

Cántico Evangélico

Ant: El Hijo del hombre no ha venido para que le sirvan, sino para servir y dar su vida en rescate por todos.

(se hace la señal de la cruz mientras se comienza a recitar)

Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.

Él hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.

Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de la misericordia
-como lo había prometido a nuestros padres-
en favor de Abrahán y su descendencia por siempre.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant: El Hijo del hombre no ha venido para que le sirvan, sino para servir y dar su vida en rescate por todos.

Preces

Adoremos a Cristo, Señor nuestro y cabeza de la Iglesia, y digámosle confiadamente:

  • Por la Iglesia. Que Dios de su gracia, ilumine con su espíritu y revista con su fuerza al Papa Francisco, a los pastores y a los fieles en esta fase diocesana del Sínodo de los obispos que hoy comienza.
  • Por las vocaciones. Que surjan en el seno de nuestras comunidades jóvenes dispuestos a seguir la llamada que el Señor nos hace a servir a Dios y a los hermanos.
  • Por el Seminario Mayor de nuestra Diócesis. Por sus formadores y seminaristas. Para que el Espíritu Santo les conceda el gozo de servir con alegría a la Iglesia.
  • Por todos los jóvenes que se forman, viven y celebran la fe, para que sepan discernir la vocación a la que el Señor les llama.
  •  Por los hombres y mujeres que se han alejado de la fe: haz, Señor, que el testimonio de los cristianos les lleve a encontrar de nuevo la vida y la salvación que tú les ofreces.
  •  Por el Seminario Menor de nuestra diócesis: para que los jóvenes que participan de él sean capaces de escuchar la llamada que Jesús les hace.
  • Oh Cristo, que con tu sacrificio redentor purificas y elevas el amor humano, haz que los hogares cristianos sean cantera de vocaciones al sacerdocio y a la vida consagrada.

Padre nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre;
venga a nosotros tu reino;
hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día;
perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden.
No nos dejes caer en la tentación,
y líbranos del mal.

Final

Dios todopoderoso y eterno, te pedimos entregarnos a ti con fidelidad y servirte con sincero corazón. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.Amén.

CANTOS

Quiero alabarte

Quiero alabarte
Más, y más aún
Quiero alabarte
Más, y más aún

Buscar tu voluntad
Tu gracia conocer
Quiero alabarte

Quiero seguirte
Más, y más aún
Quiero seguirte
Más, y más aún

De noche iremos

De noche iremos, de noche
Que para encontrar la fuente
Sólo la sed nos alumbra
Sólo la sed nos alumbra.

Ven y descánsate

Ven y descánsate

ven y descánsate en Dios, en Dios  (BIS)

Y deja que Dios sea Dios

deja que Dios sea Dios

Tú sólo adórale (BIS)

INCENSACIÓN

Bendito, bendito, bendito sea Dios
Los ángeles cantan y alaban a Dios
Los ángeles cantan y alaban a Dios

Yo creo Jesús mío que estás en el altar
Oculto en la hostia te vengo a adorar
Oculto en la hostia te vengo a adorar

Bendito, bendito, bendito sea Dios
Los ángeles cantan y alaban a Dios
Los ángeles cantan y alaban a Dios

RESERVA

De rodillas, Señor, ante el sagrario
que guarda cuanto queda de amor y de unidad.
Venimos con las flores de un deseo
Para que nos las cambies en frutos de Verdad:

Cristo en todas las almas
y en el mundo la paz,
Cristo en todas las almas
y en el mundo la paz.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *