VIGILIA DE ORDENACIONES

Exposición

No adoréis a nadie,

a nadie más que a Él,

no adoréis a nadie,

a nadie más que a Él,

no adoréis a nadie, a nadie más,

no adoréis a nadie, a nadie más,

no adoréis a nadie,

a nadie más que a Él.

Porque solo Él

os puede sostener…

No fijéis los ojos

en nadie más que en Él…

Vísperas

(se hace la señal de la cruz mientras se dice:)

V/. -Dios mío, ven en mi auxilio.
R/. -Señor, date prisa en socorrerme.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén. Aleluya 

Himno

Te damos gracias, Señor, te damos gracias, Señor.

Te damos gracias, Señor, porque has depuesto la ira y has detenido ante el pueblo la mano que lo castiga.

Tú eres el Dios que nos salva, la luz que nos ilumina, la mano que nos sostiene y el techo que nos cobija.

Y sacaremos con gozo, del manantial de la vida, las aguas que dan al hombre la fuerza que resucita.

Entonces proclamaremos: «¡Cantadle con alegría! ¡El nombre de Dios es grande, su caridad infinita!

¡Qué alabe al Señor la tierra, contadle sus maravillas! ¡Qué grande, en medio del pueblo, el Dios que nos justifica!»

Te damos gracias, Señor, te damos gracias, Señor.

Primer Salmo

Salmo 144-A: Himno a la grandeza de Dios

Ant: Día tras día te bendeciré, Señor, y narraré tus maravillas.

Te ensalzaré, Dios mío, mi rey;
bendeciré tu nombre por siempre jamás.

Día tras día, te bendeciré
y alabaré tu nombre por siempre jamás.

Grande es el Señor, merece toda alabanza,
es incalculable su grandeza;
una generación pondera tus obras a la otra,
y le cuenta tus hazañas.

Alaban ellos la gloria de tu majestad,
y yo repito tus maravillas;
encarecen ellos tus temibles proezas,
y yo narro tus grandes acciones;
difunden la memoria de tu inmensa bondad,
y aclaman tus victorias.

El Señor es clemente y misericordioso,
lento a la cólera y rico en piedad;
el Señor es bueno con todos,
es cariñoso con todas sus criaturas.

Que todas tus criaturas te den gracias, Señor,
que te bendigan tus fieles;
que proclamen la gloria de tu reinado,
que hablen de tus hazañas;

explicando tus hazañas a los hombres,
la gloria y majestad de tu reinado.
Tu reinado es un reinado perpetuo,
tu gobierno va de edad en edad.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant: Día tras día te bendeciré, Señor, y narraré tus maravillas.

Segundo Salmo

Salmo 144-B:

Ant: Los ojos de todos te están aguardando, Señor; tú estás cerca de los que te invocan. 

El Señor es fiel a sus palabras,
bondadoso en todas sus acciones.
El Señor sostiene a los que van a caer,
endereza a los que ya se doblan.

Los ojos de todos te están aguardando,
tú les das la comida a su tiempo;
abres tú la mano,
y sacias de favores a todo viviente.

El Señor es justo en todos sus caminos,
es bondadoso en todas sus acciones;
cerca está el Señor de los que lo invocan,
de los que lo invocan sinceramente.

Satisface los deseos de sus fieles,
escucha sus gritos, y los salva.
El Señor guarda a los que lo aman,
pero destruye a los malvados.

Pronuncie mi boca la alabanza del Señor,
todo viviente bendiga su santo nombre
por siempre jamás.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant: Los ojos de todos te están aguardando, Señor; tú estás cerca de los que te invocan.

Cántico NT

Apocalipsis 15, 3-4: Himno de adoración

Ant: Justos y verdaderos son tus caminos, ¡oh Rey de los siglos! 

Grandes y maravillosas son tus obras,
Señor, Dios omnipotente,
justos y verdaderos tus caminos,
¡oh Rey de los siglos!

¿Quién no temerá, Señor,
y glorificará tu nombre?
Porque tú solo eres santo,
porque vendrán todas las naciones
y se postrarán en tu acatamiento,
porque tus juicios se hicieron manifiestos.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant: Justos y verdaderos son tus caminos, ¡oh Rey de los siglos!

Lectura Bíblica

A los presbíteros en esa comunidad, yo, presbítero como ellos, testigo de los sufrimientos de Cristo y partícipe de la gloria que va a manifestarse, os exhorto: Sed pastores del rebaño de Dios que tenéis a vuestro cargo, gobernándolo no a la fuerza, sino de buena gana, como Dios quiere; no por sórdida ganancia, sino con generosidad; no como déspotas sobre la heredad de Dios, sino convirtiéndoos en modelos del rebaño. Y cuando aparezca el supremo Pastor, recibiréis la corona de gloria que no se marchita.

V/. Este es el que ama a sus hermanos, el que ora mucho por su pueblo.

R/. Este es el que ama a sus hermanos, el que ora mucho por su pueblo.

V/. El que entregó su vida por sus hermanos.

R/. El que ora mucho por su pueblo.

V/. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R/. Este es el que ama a sus hermanos, el que ora mucho por su pueblo.

Cántico Evangélico

Ant: Éste es el criado fiel y solícito a quien el Señor ha puesto al frente de su servidumbre para que les reparta la ración a sus horas.

(se hace la señal de la cruz mientras se comienza a recitar)

Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.

Él hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.

Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de la misericordia
-como lo había prometido a nuestros padres-
en favor de Abrahán y su descendencia por siempre.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant: Éste es el criado fiel y solícito a quien el Señor ha puesto al frente de su servidumbre para que les reparta la ración a sus horas.

Preces

Glorifiquemos a Cristo, constituido pontífice a favor de los hombres, en lo que se refiere a Dios, y supliquémosle humildemente diciendo: Escúchanos, oh Señor.

+ Te pedimos, Señor, por estos hermanos nuestros en la fe que van a ser ordenados sacerdotes de tu Iglesia, para que tú les concedas un corazón ardiente por anunciar el Evangelio y el deseo de alcanzar la santidad.

+Te pedimos, Padre, que configures el corazón de estos hijos tuyos con el de tu Hijo Jesucristo, para realizar la obra que quieres hacer con ellos.

+Te pedimos, Señor, por las familias de Jorge y de Daniel, aquí presentes, para que tú las bendigas según tu voluntad y les regales el ciento por uno y la vida eterna.

+Te pedimos, Señor, por el Seminario Redemptoris Mater de Bogotá; premia su generosidad con santas y abundantes vocaciones.

+Te pedimos, Señor, por todas los ministros de tu Iglesia que han sembrado en estos hijos tuyos la semilla de la fe, por los que los han acompañado y por los que serán sus compañeros de presbiterio. Dales vivir en comunión y obediencia, así como experimentar cada día tu misericordia.

+Te pedimos, Señor, por los chicos que sienten la vocación al sacerdocio, para que les des la valentía de seguir con docilidad tu llamada y les pongas los regalos necesarios para llevar a término el plan que tienes preparado para ellos desde siempre.

+Te pedimos, Señor, por todos los que estamos hoy aquí, para que nos dejemos pastorear por nuestro obispo José y para que acrecientes en nosotros el deseo del cielo.

Siguiendo las enseñanzas de Jesucristo, digamos al Padre celestial:

Padre nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre;
venga a nosotros tu reino;
hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día;
perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden.
No nos dejes caer en la tentación,
y líbranos del mal.

Final

Señor, tú que dotaste a san Roberto Belarmino de santidad y sabiduría admirable para defender la fe de tu Iglesia, concede a tu pueblo, por su intercesión, la gracia de vivir con la alegría de profesar plenamente la fe verdadera. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

Amén.

Cantos

Ven, Espíritu, ven

Ven, Espíritu, ven
Y lléname, Señor
Con tu preciosa unción.

Purifícame y lávame, renuévame
Restáurame, Señor, con tu poder
Purifícame y lávame, renuévame
Restáurame, Señor, te quiero conocer

Qué sería de mí

¿Qué sería de mí si no me hubieras alcanzado? ¿Dónde estaría hoy si no me hubieras perdonado? Tendría un vacío en mi corazón, vagaría sin rumbo, sin dirección; si no fuera por tu gracia y por tu amor.

Sería como un pájaro herido que se muere en el suelo, sería como un ciervo que brama por agua en el desierto. Si no fuera por tu gracia y por tu amor.

Me has seducido, Señor

Señor, no soy nada, ¿por qué me has llamado? Has pasado por mi puerta y bien sabes que soy pobre y soy débil. ¿Por qué te has fijado en mí?

ME HAS SEDUCIDO, SEÑOR, CON TU MIRADA, ME HAS HABLADO AL CORAZÓN Y ME HAS QUERIDO, ES IMPOSIBLE CONOCERTE Y NO AMARTE, ES IMPOSIBLE AMARTE Y NO SEGUIRTE, ME HAS SEDUCIDO, SEÑOR.

Señor, yo te sigo y quiero darte lo que pides, aunque hay veces que me cuesta darlo todo, tú lo sabes, yo soy tuyo. ¡Camina, Señor, junto a mí!

Señor, hoy tu nombre es más que palabras. Es tu voz que resuena en mi interior y me habla en el silencio. ¿Qué quieres que haga por ti?

Libre

Donde el Espíritu de Dios está hay libertad, puedo adorar. Todas mis culpas y maldades fueron borradas en la cruz, libre soy.

Perdonado soy, sólo por tu amor, no hay más condenación, Cristo me libertó.

¡Caen, las murallas caen! ¡Las cadenas Dios destruyó! ¡Libre soy! Libre, Dios me hizo libre. él venció la muerte por mí, Libre soy, libre soy.

Se rompen cadenas, no soy esclavo más. En Cristo, soy libre, no hay condenación.

Alma misionera

Señor, toma mi vida nueva, antes de que la espera, desgaste años en mí. Estoy dispuesto a lo que quieras, no importa lo que sea. Tú, llámame a servir.

LLÉVAME DONDE LOS HOMBRES NECESITEN TUS PALABRAS, NECESITEN MIS GANAS DE VIVIR, DONDE FALTE LA ESPERANZA, DONDE FALTE LA ALEGRÍA, SIMPLEMENTE POR NO SABER DE TÍ.

Te doy mi corazón sincero, para gritar sin miedo tu grandeza, Señor. Tendré mis manos sin cansancio, tu historia entre mis labios y fuerza en la oración.

Y, así, en marcha iré cantando, por calles predicando lo bello que es tu amor. Señor, tengo alma misionera, condúceme a la tierra que tenga sed de ti.

Incensación

En mi debilidad

En mi debilidad me haces fuerte. En mi debilidad, me haces fuerte. Solo en tu amor me haces fuerte, sólo en tu vida, me haces fuerte. En mi debilidad te haces fuerte en mí.

Bendito sea Dios…

Reserva

Más que el oro

Tú vales, mucho más que todo el oro. tú eres el aire que respiro. Mi razón, lo primero, lo mejor que me ha pasado, mi Señor.

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