XIII Domingo del Tiempo Ordinario

Exposición

Proclamemos

Proclamemos el reino de la vida,

aclamemos el triunfo del Señor,

celebremos ya todos reunidos

el banquete del Pan y del Amor.

¡Cristo, luz de los pueblos, aleluya!

¡Cristo, luz de los pueblos, pascua y liberación! 


Por todos los caminos de la tierra, llegamos a ti.

Cargados de pesares y esperanzas, te buscamos a ti,

Tu mesa es nuestro mundo, el pan multiplicaste,

tu vino nos alegra el corazón.

¡Cristo, luz de los pueblos, aleluya!

¡Cristo, luz de los pueblos, pascua y liberación!


Sembraste el evangelio en nuestros surcos

florece la Verdad

Madura contra el hombre el fruto cierto

de la fraternidad.

Tu amor y tu justicia deshacen las cadenas,

la paz es el fin de la tribulación.

¡Cristo, luz de los pueblos, aleluya!

¡Cristo, luz de los pueblos, pascua y liberación!

Vísperas

(se hace la señal de la cruz mientras se dice:)

V/. -Dios mío, ven en mi auxilio.
R/. -Señor, date prisa en socorrerme.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén. Aleluya 

Himno

Quédate con nosotros

Quédate con nosotros,
la noche está cayendo.

¿Cómo te encontraremos
al declinar el día,
si tu camino no es nuestro camino?
Detente con nosotros;
la mesa está servida,
caliente el pan y envejecido el vino.

¿Cómo sabremos que eres
un hombre entre los hombres,
si no compartes nuestra mesa humilde?
Repártenos tu cuerpo,
y el gozo irá alejando
la oscuridad que pesa sobre el hombre.

Vimos romper el día
sobre tu hermoso rostro,
y al sol abrirse paso por tu frente.
Que el viento de la noche
no apague el fuego vivo
que nos dejó tu paso en la mañana.

Arroja en nuestras manos,
tendidas en tu busca,
las ascuas encendidas del Espíritu;
y limpia, en lo más hondo
del corazón del hombre,
tu imagen empañada por la culpa.

Primer Salmo

Salmo 109,1-5.7: El Mesías, Rey y Sacerdote

Ant: Desde Sión extenderá el Señor el poder de su cetro, y reinará eternamente. Aleluya.

Oráculo del Señor a mi Señor:
«Siéntate a mi derecha,
y haré de tus enemigos
estrado de tus pies».
Desde Sión extenderá el Señor
el poder de tu cetro:
somete en la batalla a tus enemigos.

«Eres príncipe desde el día de tu nacimiento,
entre esplendores sagrados;
yo mismo te engendré, como rocío,
antes de la aurora».

El Señor lo ha jurado y no se arrepiente:
«Tú eres sacerdote eterno,
según el rito de Melquisedec».

El Señor a tu derecha, el día de su ira,
quebrantará a los reyes.
En su camino beberá del torrente,
por eso, levantará la cabeza.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant: Desde Sión extenderá el Señor el poder de su cetro, y reinará eternamente. Aleluya.

Segundo Salmo

Salmo 113 A: Israel librado de Egipto: las maravillas del Éxodo

Ant: En presencia del Señor se estremece la tierra. Aleluya.

Cuando Israel salió de Egipto,
los hijos de Jacob de un pueblo balbuciente,
Judá fue su santuario,
Israel fue su dominio.

El mar, al verlos, huyó,
el Jordán se echó atrás;
los montes saltaron como carneros;
las colinas, como corderos.

¿Qué te pasa, mar, que huyes,
y a ti, Jordán, que te echas atrás?
¿Y a vosotros, montes, que saltáis como carneros;
colinas, que saltáis como corderos?

En presencia del Señor se estremece la tierra,
en presencia del Dios de Jacob;
que transforma las peñas en estanques,
el pedernal en manantiales de agua.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant: En presencia del Señor se estremece la tierra. Aleluya.

Cántico NT

Apocalipsis 19,1-7: Las bodas del Cordero

Ant: Reina el Señor, nuestro Dios, dueño de todo. Aleluya. 

Aleluya.
La salvación y la gloria y el poder son de nuestro Dios,
porque sus juicios son verdaderos y justos.
Aleluya.

Aleluya.
Alabad al Señor, sus siervos todos,
los que le teméis, pequeños y grandes.
Aleluya.

Aleluya.
Porque reina el Señor, nuestro Dios, dueño de todo,
alegrémonos y gocemos y démosle gracias.
Aleluya.

Aleluya.
Llegó la boda del Cordero,
su esposa se ha embellecido.
Aleluya.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant: Reina el Señor, nuestro Dios, dueño de todo. Aleluya.

Lectura Bíblica

Cierto día, estaba Elí acostado en su habitación y Samuel estaba acostado en el Santuario de Yahvé, donde se encontraba el arca de Dios. Llamó Yahvé a Samuel. Él respondió: «¡Sí, ya voy!», y corrió donde Elí: «Aquí estoy. Me has llamado, ¿no?». Elí le contestó: «Yo no te he llamado. Vuelve a acostarte.» El chico se fue y se acostó. Volvió a llamar Yahvé a Samuel. Él se levantó y fue donde Elí: «Aquí estoy. Me has llamado, ¿no?». Elí le respondió: «Yo no te he llamado, hijo mío. Vuelve a acostarte.» Samuel aún no conocía a Yahvé, pues no le había sido revelada su palabra. Por tercera vez llamó Yahvé a Samuel, que se levantó y fue donde Elí diciendo: «Aquí estoy. Me has llamado, ¿no?» Elí comprendió entonces que era Yahvé quien llamaba al niño. Así que dijo a Samuel: «Ve y acuéstate, y si te llaman, di: Habla, Yahvé, que tu siervo escucha.» Samuel se fue y se acostó en su sitio. Vino Yahvé, se paró y llamó como las veces anteriores: «¡Samuel, Samuel!» Respondió Samuel: «¡Habla, que tu siervo escucha!». Dijo Yahvé a Samuel: «Voy a ejecutar una cosa tal en Israel, que a todo el que la oiga le zumbarán los oídos.

V/. Bendito eres, Señor, en la bóveda del cielo.

R/. Bendito eres, Señor, en la bóveda del cielo.

V/. Digno de gloria y alabanza por los siglos.

R/. En la bóveda del cielo.

V/. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R/. Bendito eres, Señor, en la bóveda del cielo.

Cántico Evangélico

Ant: Entró Jesús en la casa y les dijo: «La niña no está muerta, está dormida.» La cogió de la mano y le dijo: «Niña, levántate.»

(se hace la señal de la cruz mientras se comienza a recitar)

Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.

Él hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.

Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de la misericordia
-como lo había prometido a nuestros padres-
en favor de Abrahán y su descendencia por siempre.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant: Entró Jesús en la casa y les dijo: «La niña no está muerta, está dormida.» La cogió de la mano y le dijo: «Niña, levántate.»

Preces

Adoremos a Cristo, Señor nuestro y cabeza de la Iglesia, y digámosle confiadamente:

Venga a nosotros tu reino, Señor

  • Oremos hermanos por el papa Francisco, los Obispos, los Presbíteros y Diáconos, para que con la fuerza del Espíritu Santo anuncien con sus vidas al cordero Dios que quita el pecado del mundo.
  • Oremos por nuestros seminarios Mayor y Menor, para que el Espíritu Santo les confirme y conserve sus vocaciones y puedan ver en sus vidas las maravillas de Dios.
  • Oremos por los frutos del campamento de monaguillos y el campamento vocacional, para que los jóvenes tengan un encuentro profundo con Jesucristo que transforme sus vidas.
  • Oremos por todas las personas que han colaborado en la realización de las obras de la nueva sede de nuestro Seminario, para que, Dios les conceda lo que les conviene según su voluntad.
  • Te pedimos Señor por nosotros aquí reunidos, para que podamos siempre bendecirte por tu infinita misericordia y anunciar al mundo tu salvación.
  • Oremos Hermanos para que durante este verano el Señor toque muchos corazones y que al retornar nos encontremos con más vocaciones.

Terminemos nuestra oración con las palabras del Señor:

Padre nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre;
venga a nosotros tu reino;
hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día;
perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden.
No nos dejes caer en la tentación,
y líbranos del mal.

Final

Padre de bondad, que por la gracia de la adopción nos has hecho hijos de la luz, concédenos vivir fuera de las tinieblas del error y permanecer siempre en el esplendor de la verdad. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

Amén.

Cantos

¿A quien enviaré?

¿A quién enviaré,
quién anunciará a mi pueblo mi verdad?
Aquí estoy Señor Jesús
con mis sueños mis temores y mi juventud.
Todo lo que soy te lo entrego a ti,

mis anhelos mis deseos de vivir
no fui yo quien te escogió
fuiste Tú que por mi nombre me llamó.

Dispuesto está mi corazón
para adorarte, para servirte
por siempre es tuya mi vida
te seguiré donde tú vayas.

In manus tuas

In manus tuas Pater, commendo spiritum meum,

In manus tuas Pater, commendo spiritum meum.

Alma misionera

Señor, Toma mi vida nueva
Antes de que la espera
Desgaste años en mí

Estoy, Dispuesto a lo que quieras
No importa lo que sea
Tú llámame a servir

Llévame donde los hombres
Necesiten Tus palabras
Necesiten mis ganas de vivir
Donde falte la esperanza
Donde falte la alegría
Simplemente, Por no saber de ti

Te doy, Mi corazón sincero
Para gritar sin miedo
Tu grandeza, Señor.

Tendré, mis manos sin cansancio
Tu historia entre mis labios
Y fuerza en la oración.

Llévame donde los hombres
Necesiten Tus palabras
Necesiten mis ganas de vivir
Donde falte la esperanza
Donde falte la alegría
Simplemente
Por no saber de ti

Y así
En marcha iré cantando
Por calles predicando
lo bello que es tu amor

Señor, Tengo alma misionera
Condúceme a la tierra
Que tenga sed de Ti.

Llévame donde los hombres
Necesiten Tus palabras
Necesiten mis ganas de vivir
Donde falte la esperanza
Donde falte la alegría
Simplemente
Por no saber de ti

Incensación

Cantemos al amor de los amores

Cantemos al Amor de los amores,
cantemos al Señor.
Dios está aquí; venid adoradores,
adoremos a Cristo Redentor.

GLORIA A CRISTO JESÚS;
CIELOS Y TIERRA, BENDECID AL SEÑOR;
HONOR Y GLORIA A TI, REY DE LA GLORIA,
AMOR POR SIEMPRE A TI, DIOS DEL AMOR.
[BIS TODO]

Bendito sea Dios…

Reserva

Bendito

¡Bendito, bendito, bendito sea Dios!
Los ángeles cantan y alaban a Dios.
Los ángeles cantan y alaban a Dios.

Yo creo Jesús mío que estás en el alta.
Oculto en la Hostia, te vengo a adorar.
Oculto en la ostia te vengo a adorar.

¡Bendito, bendito, bendito sea Dios!
Los ángeles cantan y alaban a Dios.
Los ángeles cantan y alaban a Dios.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *