XII Domingo del Tiempo Ordinario

Exposición

Vengo a adorarte

Tú con tu luz, a las tinieblas bajaste;
gracias a ti, pude ver.
Por tu belleza, aprendí a adorarte,
y junto a ti quiero estar.

Vengo a adorarte, vengo a postrarme,
vengo a decir que eres mi Dios.
Sólo tú eres digno, eres adorable,
tan maravilloso, para mí.

Rey y Señor, cielo y tierra te exaltan
solo por tu gran amor,
humilde a tu creación viniste,
pobre te hiciste por mi.

Vengo a adorarte, vengo a postrarme,
vengo a decir que eres mi Dios.
Sólo tú eres digno, eres adorable,
tan maravilloso, para mí.

Vísperas

(se hace la señal de la cruz mientras se dice:)

V/. -Dios mío, ven en mi auxilio.
R/. -Señor, date prisa en socorrerme.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén. Aleluya 

Himno

Como una ofrenda de la tarde

Como una ofrenda de la tarde,
elevamos nuestra oración;
con el alzar de nuestras manos,
levantamos el corazón.

Al declinar la luz del día,
que recibimos como don,
con las alas de la plegaria,
levantamos el corazón.

Haz que la senda de la vida
la recorramos con amor
y, a cada paso del camino,
levantemos el corazón.

Cuando sembramos de esperanza,
cuando regamos con dolor,
con las gavillas en las manos,
levantemos el corazón.

Primer Salmo

Salmo 109,1-5.7: El Mesías, Rey y Sacerdote

Ant: Yo mismo te engendré, entre esplendores sagrados, antes de la aurora. Aleluya.

Oráculo del Señor a mi Señor:
«Siéntate a mi derecha,
y haré de tus enemigos
estrado de tus pies».
Desde Sión extenderá el Señor
el poder de tu cetro:
somete en la batalla a tus enemigos.

«Eres príncipe desde el día de tu nacimiento,
entre esplendores sagrados;
yo mismo te engendré, como rocío,
antes de la aurora».

El Señor lo ha jurado y no se arrepiente:
«Tú eres sacerdote eterno,
según el rito de Melquisedec».

El Señor a tu derecha, el día de su ira,
quebrantará a los reyes.
En su camino beberá del torrente,
por eso, levantará la cabeza.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant: Yo mismo te engendré, entre esplendores sagrados, antes de la aurora. Aleluya.

Segundo Salmo

Salmo 111: Felicidad del justo

Ant: Dichosos los que tienen hambre y sed de la justicia, porque ellos quedarán saciados 

Dichoso quien teme al Señor
y ama de corazón sus mandatos.
Su linaje será poderoso en la tierra,
la descendencia del justo será bendita.

En su casa habrá riquezas y abundancia,
su caridad es constante, sin falta.
En las tinieblas brilla como una luz
el que es justo, clemente y compasivo.

Dichoso el que se apiada y presta,
y administra rectamente sus asuntos.
El justo jamás vacilará,
su recuerdo será perpetuo.

No temerá las malas noticias,
su corazón está firme en el Señor.
Su corazón está seguro, sin temor,
hasta que vea derrotados a sus enemigos.

Reparte limosna a los pobres;
su caridad es constante, sin falta,
y alzará la frente con dignidad.

El malvado, al verlo, se irritará,
rechinará los dientes hasta consumirse.
La ambición del malvado fracasará.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant: Dichosos los que tienen hambre y sed de la justicia, porque ellos quedarán saciados

Cántico NT

Apocalipsis 19,1-7: Las bodas del Cordero

Ant: Alabad al Señor, sus siervos todos, pequeños y grandes. Aleluya

Aleluya.
La salvación y la gloria y el poder son de nuestro Dios,
porque sus juicios son verdaderos y justos.
Aleluya.

Aleluya.
Alabad al Señor, sus siervos todos,
los que le teméis, pequeños y grandes.
Aleluya.

Aleluya.
Porque reina el Señor, nuestro Dios, dueño de todo,
alegrémonos y gocemos y démosle gracias.
Aleluya.

Aleluya.
Llegó la boda del Cordero,
su esposa se ha embellecido.
Aleluya.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant: Alabad al Señor, sus siervos todos, pequeños y grandes. Aleluya

Lectura Bíblica

19Elías se marchó de allí y encontró a Eliseo, hijo de Safat, que estaba arando con doce yuntas de bueyes por delante; él iba con la duodécima. Elías pasó junto a él y le echó el manto por encima. 20Él dejó los bueyes y corrió detrás de Elías diciendo:

—Permíteme ir a besar a mi padre y a mi madre, y te seguiré.

Le respondió:

—Vete y luego vuelve, porque ¿qué es lo que te he hecho?

21Aquél se dio la vuelta, tomó la yunta de bueyes y la sacrificó. Con los yugos de los bueyes coció la carne y la repartió a la gente para que comieran. Después se preparó y siguió a Elías poniéndose a su servicio.

V/. Nuestro Señor es grande y poderoso.

R/. Nuestro Señor es grande y poderoso.

V/. Su sabiduría no tiene medida.

R/. Es grande y poderoso.

V/. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R/. Nuestro Señor es grande y poderoso.

Cántico Evangélico

Ant: Los discípulos se decían unos a otros: «¿Pero quién es éste? ¡Hasta el viento y las aguas le obedecen!»

(se hace la señal de la cruz mientras se comienza a recitar)

Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.

Él hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.

Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de la misericordia
-como lo había prometido a nuestros padres-
en favor de Abrahán y su descendencia por siempre.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant: Los discípulos se decían unos a otros: «¿Pero quién es éste? ¡Hasta el viento y las aguas le obedecen!»

Preces

Alegrándonos en el Señor, de quien viene todo don, digámosle:

Escucha, Señor, nuestra oración

  • Por nuestro Obispo electo D. José Rico, para que el Señor lo ilumine en su camino y nos pastoree con Sabiduría de Cristo.
  • Por el Seminario Mayor de nuestra Diócesis de Asidonia Jerez. Por sus formadores y seminaristas. Para que el Espíritu Santo les conceda la luz necesaria en todo momento.
  • Por el Seminario Menor: para que los jóvenes que participan de él sean capaces de escuchar la llamada que Jesús les hace.
  • Por los frutos del “Encuentro en la esperanza” y “Cursillo de cristiandad” celebrado este fin de semana, para que las personas que han experimentado el encuentro con el Señor, Él mismo les ilumine toda la vida.
  • Por todos los jóvenes que se forman, viven y celebran la fe, para que sepan discernir la vocación a la que el Señor le llama.
  • Por las personas que se han alejado de la fe: haz, Señor, que el testimonio de los cristianos les lleve a encontrar de nuevo la vida y la salvación que tú les ofreces.
  • Para que quienes han escuchado la llamada del Señor a la consagración religiosa o al ministerio sacerdotal no se desanimen ante las tentaciones que puedan surgir a causa de la propia debilidad o de las circunstancias que los rodeen.
  • Oh Cristo, que con tu sacrificio redentor purificas y elevas el amor humano, haz de los hogares cristianos cantera de vocaciones al sacerdocio y la vida consagrada.

Unidos entre nosotros y con Jesucristo, y dispuestos a perdonarnos siempre unos a otros, dirijamos al Padre nuestra súplica confiada:

Padre nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre;
venga a nosotros tu reino;
hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día;
perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden.
No nos dejes caer en la tentación,
y líbranos del mal.

Final

Concédenos vivir siempre, Señor, en el amor y respeto a tu santo nombre, porque jamás dejas de dirigir a quienes estableces en el sólido fundamento de tu amor. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

Amén.

Cantos

Ven es hora de adorarle

Ven, es hora de adorarle
Ven, abre tu corazón a Él
Ven, tal como estás ahora.
Ven, ante la majestad de Dios ven

Toda lengua confesará que eres Dios
Las rodillas se doblarán
Y un tesoro eterno tendrás en Él
Si escoges su amor

La ayuda vendrá del Señor

La ayuda vendrá el Señor,

del Señor, nuestro Dios,

Que hizo el cielo y la tierra,

el cielo y la tierra.

Te alabo

Aún en la tormenta aun cuando arrecia el mar
te alabo, te alabo en verdad.

Aun lejos de los míos;
aun en mi soledad,
te alabo; te alabo en verdad.

Pues solo a ti te tengo,
pues Tú eres mi heredad.
te alabo, te alabo en verdad.

Aún en la tormenta aun cuando arrecia el mar
te alabo, te alabo en verdad.

Aún sin muchas palabras
aun cuando no se alabar
te alabo, te alabo en verdad.

Pues solo a ti te tengo, Señor
pues tu eres mi heredad
te alabo, te alabo en verdad.

Incensación

Laudate omnes gentes

Laudate omnes gentes. laudate Dominum.

Laudate omnes gentes. Laudate Dominum

Bendito sea Dios…

Reserva

No adoréis a nadie

No adoréis a nadie, a nadie más que a Él,

no adoréis a nadie, a nadie más que a Él,

no adoréis a nadie, a nadie más, no adoréis a nadie,

a nadie más, no adoréis a nadie, a nadie más que a Él.

Porque solo Él os puede sostener…

No fijéis los ojos en nadie más que en Él…

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