VI Domingo del Tiempo Ordinario

EXPOSICIÓN

ANIMA CHRISTI, SANCTIFICAME
CORPUS CHRISTI, SALVAME.
SANGUIS CHRISTI, INEBRIAME
AQUA LATERIS CHRISTI, LAVAME.

Passio Christi, conforta me.
O bone Iesu, exaudi me.
Intra vulnera tua absconde me.

ANIMA CHRISTI, SANCTIFICAME
CORPUS CHRISTI, SALVAME.
SANGUIS CHRISTI, INEBRIAME
AQUA LATERIS CHRISTI, LAVAME.

Ne permittas a te me separari.
Ab hoste maligno defende me.
In hora mortis meæ voca me.

ANIMA CHRISTI, SANCTIFICAME
CORPUS CHRISTI, SALVAME.
SANGUIS CHRISTI, INEBRIAME
AQUA LATERIS CHRISTI, LAVAME.

Et iube me venire ad te,
ut cum sanctis tuis laudem te
per infinita sæcula sæculorum. Amen.

ANIMA CHRISTI, SANCTIFICAME
CORPUS CHRISTI, SALVAME.
SANGUIS CHRISTI, INEBRIAME
AQUA LATERIS CHRISTI, LAVAME.

VÍSPERAS


(se hace la señal de la cruz mientras se dice:)

V/. -Dios mío, ven en mi auxilio.
R/. -Señor, date prisa en socorrerme.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Amén. Aleluya 

HIMNO

La noche no interrumpe
tu historia con el hombre.

La noche es tiempo
de salvación.

De noche descendía tu escala misteriosa
hasta la misma piedra donde Jacob dormía.

La noche es tiempo
de salvación.

De noche celebrabas la Pascua con tu pueblo,
mientras en las tinieblas volaba el exterminio.

La noche es tiempo
de salvación.

Abrahán contaba tribus de estrellas cada noche;
de noche prolongabas la voz de la promesa.

La noche es tiempo
de salvación.

De noche, por tres veces, oyó Samuel su nombre;
de noche eran los sueños tu lengua más profunda.

La noche es tiempo
de salvación.

De noche, en un pesebre, nacía tu palabra;
de noche lo anunciaron el ángel y la estrella.

La noche es tiempo
de salvación.

La noche fue testigo de Cristo en el sepulcro;
la noche vió la gloria de su resurrección.

La noche es tiempo
de salvación.

De noche esperaremos tu vuelta repentina,
y encontrarás a punto la luz de nuestra lámpara.

La noche es tiempo
de salvación.

Amén.

PRIMER SALMO

Salmo 109,1-5.7: El Mesías, Rey y Sacerdote

Ant: Cristo, sacerdote eterno, según el rito de Melquisedec. Aleluya.

Oráculo del Señor a mi Señor:
«Siéntate a mi derecha,
y haré de tus enemigos
estrado de tus pies».
Desde Sión extenderá el Señor
el poder de tu cetro:
somete en la batalla a tus enemigos.

«Eres príncipe desde el día de tu nacimiento,
entre esplendores sagrados;
yo mismo te engendré, como rocío,
antes de la aurora».

El Señor lo ha jurado y no se arrepiente:
«Tú eres sacerdote eterno,
según el rito de Melquisedec».

El Señor a tu derecha, el día de su ira,
quebrantará a los reyes.
En su camino beberá del torrente,
por eso, levantará la cabeza.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant: Cristo, sacerdote eterno, según el rito de Melquisedec. Aleluya.

SEGUNDO SALMO

Salmo 113 B: Himno al Dios verdadero

Ant: Nuestro Dios está en el cielo, y lo que quiere lo hace. Aleluya.

No a nosotros, Señor, no a nosotros,
sino a tu nombre da la gloria,
por tu bondad, por tu lealtad.
¿Por qué han de decir las naciones:
«Dónde está su Dios»?

Nuestro Dios está en el cielo,
lo que quiere lo hace.
Sus ídolos, en cambio, son plata y oro,
hechura de manos humanas:

Tienen boca, y no hablan;
tienen ojos, y no ven;
tienen orejas, y no oyen;
tienen nariz, y no huelen;

Tienen manos, y no tocan;
tienen pies, y no andan;
no tiene voz su garganta:
que sean igual los que los hacen,
cuantos confían en ellos.

Israel confía en el Señor:
él es su auxilio y su escudo.
La casa de Aarón confía en el Señor:
él es su auxilio y su escudo.
Los fieles del Señor confían en el Señor:
él su auxilio y su escudo.

Que el Señor se acuerde de nosotros y nos bendiga,
bendiga a la casa de Israel,
bendiga a la casa de Aarón;
bendiga a los fieles del Señor,
pequeños y grandes.

Que el Señor os acreciente,
a vosotros y a vuestros hijos;
benditos seáis del Señor,
que hizo el cielo y la tierra.
El cielo pertenece al Señor,
la tierra se la ha dado a los hombres.

Los muertos ya no alaban al Señor,
ni los que bajan al silencio.
Nosotros, sí, bendeciremos al Señor
ahora y por siempre.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant: Nuestro Dios está en el cielo, y lo que quiere lo hace. Aleluya.

CÁNTICO NT

Apocalipsis 19,1-7: Las bodas del Cordero

Ant: Alabad al Señor, sus siervos todos, pequeños y grandes. Aleluya Aleluya.
La salvación y la gloria y el poder son de nuestro Dios,
porque sus juicios son verdaderos y justos.
Aleluya.

Aleluya.
Alabad al Señor, sus siervos todos,
los que le teméis, pequeños y grandes.
Aleluya.

Aleluya.
Porque reina el Señor, nuestro Dios, dueño de todo,
alegrémonos y gocemos y démosle gracias.
Aleluya.

Aleluya.
Llegó la boda del Cordero,
su esposa se ha embellecido.
Aleluya.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant: Alabad al Señor, sus siervos todos, pequeños y grandes. Aleluya

LECTURA BÍBLICA:

Del Evangelio según San Lucas (Lc 4, 14-22a)
Entonces, por impulso del Espíritu, volvió Jesús a Galilea y se extendió su
fama por toda la región. Y enseñaba en sus sinagogas y era honrado por todos.
Llegó a Nazaret, donde se había criado, y según su costumbre entró en la
sinagoga el sábado y se levantó para leer. Entonces le entregaron el libro del
profeta Isaías y, abriendo el libro, encontró el lugar donde estaba escrito:
El Espíritu del Señor está sobre mí, por lo cual me ha ungido para evangelizar a los
pobres, me ha enviado para anunciar la redención a los cautivos y devolver la vista
a los ciegos, para poner en libertad a los oprimidos y para promulgar el año de
gracia del Señor. Y enrollando el libro se lo devolvió al ministro y se sentó. Todos
en la sinagoga tenían los ojos fijos en él . Y comenzó a decirles: Hoy se ha
cumplido esta Escritura que acabáis de oír. Todos daban testimonio en favor de él
y se maravillaban de las palabras de gracia que procedían de su boca.

V/. Nuestro Señor es grande y poderoso.

R/. Nuestro Señor es grande y poderoso.

V/. Su sabiduría no tiene medida.

R/. Es grande y poderoso.

V/. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R/. Nuestro Señor es grande y poderoso.

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant: El leproso curado empezó a divulgar las maravillas del Señor.

(se hace la señal de la cruz mientras se comienza a recitar)

Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.

Él hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.

Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de la misericordia
-como lo había prometido a nuestros padres-
en favor de Abrahán y su descendencia por siempre.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant: El leproso curado empezó a divulgar las maravillas del Señor.

PRECES

1- Te pedimos Señor que nos concedas jóvenes que estén dispuesto a anunciar
siempre y en todo tiempo tu evangelio, que puedan vivir tu llamada a la santidad
dese su vocación.
2- Te pedimos Señor por los jóvenes, para que encuentren en Tí el ideal de verdad
que llene su vida y confíen siempre en tu sagrado corazón.
3-Te pedimos Señor por los ministros de tu Iglesia, para que no desfallezcan en su
ministerio y sirvan con generosidad y gozo al pueblo que tu le encomendaste.
4-Te pedimos Señor por los formadores de nuestros seminarios, para que los
bendigas, les des fortaleza y los ilumines con tu espíritu por la gran labor que
realizan en nosotros.
5-Te pedimos Señor, por intercesión de Nuestra Señora de Lourdes, por todos los
enfermos y por todas las personas que los cuidan, especialmente los de esta
pandemia, para que sepan, como Tú, aceptar y abrazar la Cruz con alegría y amor,
con la esperanza puesta en la resurrección.
6-Te pedimos Señor por los seminaristas del seminario menor y mayor para que
seamos fieles a la vocación a la que nos llamas y sepamos decir “sí” como María.
7- Te pedimos Señor, si es tu voluntad, que nos concedas un obispo según tu
corazón, para que guíe a esta porción de tu rebaño a alcanzar tu Reino.

Terminemos nuestras preces con la oración que nos enseñó el Señor:

Padre nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre;
venga a nosotros tu reino;
hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día;
perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden.
No nos dejes caer en la tentación,
y líbranos del mal

Amén.

FINAL

Señor, tú que te complaces en habitar en los rectos y sencillos de corazón, concédenos vivir por tu gracia de tal manera que merezcamos tenerte siempre con nosotros. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

Amén.

CANTOS

¿Qué sería de mí?

Que sería de mí si no me hubieras alcanzado
Donde estaría hoy si no me hubieras perdonado
Tendría un vacío en mi corazón.
Vagaría sin rumbo y sin dirección.
Si no fuera por tu gracia y por tu amor.
Si no fuera por tu gracia y por tu amor.
Sería como un pájaro herido que se muere en el suelo.
Sería como un ciervo que brama por agua en el desierto.
Si no fuera por tu gracia y por tu amor.
Si no fuera por tu gracia y por tu amor.

Nada te turbe

Nada te turbe, nada te espante, quien a Dios tiene nada le falta. Nada te turbe, nada te espante, solo Dios basta.

Me has seducido, Señor

Señor no soy nada
Porque me has llamado
Has pasado por mi puerta y bien sabes
Que soy pobre y soy débil
Porque te has fijado en mí


Me has seducido Señor, con tu mirada
Me has hablado al corazón y me has querido
Es imposible conocerte y no amarte
Es imposible amarte y no seguirte
Me has seducido Señor

Señor yo te sigo
Y quiero darte lo que pides
Y aunque hay veces que me cuesta darlo todo
Tú lo sabes
Yo soy tuyo
Camina señor junto a mí

Me has seducido Señor, con tu mirada
Me has hablado al corazón y me has querido
Es imposible conocerte y no amarte
Es imposible amarte y no seguirte
Me has seducido Señor

Señor hoy tu nombre
Es más que una palabra
Es tu voz que resuena en mi interior
Y me habla en el silencio
Que quieres que haga por ti

Me has seducido Señor, con tu mirada
Me has hablado al corazón y me has querido
Es imposible conocerte y no amarte
Es imposible amarte y no seguirte
Me has seducido Señor (bis)

INCENSACIÓN

Laudate omnes gentes, laudate Dominum. Laudate omnes gentes, laudate dominum.

Bendito sea Dios…

RESERVA

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