Liturgia Solemnidad de la Santísima Trinidad. II Vísperas.

Exposición del Santísimo

De rodillas, Señor, ante el sagrario
que guarda cuanto queda de amor y de unidad.
Venimos con las flores de un deseo
Para que nos las cambies en frutos de Verdad:

Cristo en todas las almas
y en el mundo la paz,
Cristo en todas las almas
y en el mundo la paz.

Tiradas a tus plantas las armas de la guerra
rojas flores tronchadas por un ansia de amar
hagamos de los mares y la tierra
como un inmenso altar, como un inmenso altar.

Como estás, mi Señor, en la Custodia,
igual que la palmera que alegra el arenal,
queremos que en el centro de la vida
reine sobre las cosas tu ardiente caridad:

Cristo en todas las almas
y en el mundo la paz,
Cristo en todas las almas
y en el mundo la paz.

Himno

La noche no interrumpe, tu historia con el hombre.

La noche estiempo de salvación.

Abrahán contaba tribus de estrellas cada noche, de noche prolongabas la voz de la promesa.

La noche es tiempo de salvación.

De noche descendía tu escala misteriosa hasta la misma piedra donde Jacob dormía.

La noche es tiempo de salvación.

De noche celebrabas la Pascua con tu pueblo, mientras en la tiniebla volaba el exterminio.

La noche es tiempo de salvación.

De noche, por tres veces, oyó Samuel su nombre, de noche eran los sueños, tu lengua más profunda.

La noche es tiempo de salvación.

De noche, en un pesebre, nacía tu Palabra; de noche lo anunciaron el ángel y la estrella.

La noche es tiempo de salvación.

La noche fue testigo de Cristo en el sepulcro, la noche vio la gloria de la resurrección.

La noche es tiempo de salvación.

De noche esperaremos tu vuelta repentina, y encontrarás a punto la luz de nuestra lámpara.

La noche es tiempo de salvación. Amén.

Primer Salmo

Ant: Oh verdadera y eterna Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo. 

Oráculo del Señor a mi Señor:
«Siéntate a mi derecha,
y haré de tus enemigos
estrado de tus pies». Desde Sión extenderá el Señor
el poder de tu cetro:
somete en la batalla a tus enemigos.

«Eres príncipe desde el día de tu nacimiento,
entre esplendores sagrados;
yo mismo te engendré, como rocío,
antes de la aurora».

El Señor lo ha jurado y no se arrepiente:
«Tú eres sacerdote eterno,
según el rito de Melquisedec».

El Señor a tu derecha, el día de su ira,
quebrantará a los reyes.
En su camino beberá del torrente,
por eso, levantará la cabeza.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant: Oh verdadera y eterna Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo.

Segundo Salmo

Ant: Líbranos, sálvanos, vivifícanos, oh Santa Trinidad.

Cuando Israel salió de Egipto,
los hijos de Jacob de un pueblo balbuciente,
Judá fue su santuario,
Israel fue su dominio.

El mar, al verlos, huyó,
el Jordán se echó atrás;
los montes saltaron como carneros;
las colinas, como corderos.

¿Qué te pasa, mar, que huyes,
y a ti, Jordán, que te echas atrás?
¿Y a vosotros, montes, que saltáis como carneros;
colinas, que saltáis como corderos?

En presencia del Señor se estremece la tierra,
en presencia del Dios de Jacob;
que transforma las peñas en estanques,
el pedernal en manantiales de agua.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant: Líbranos, sálvanos, vivifícanos, oh Santa Trinidad.

Cántico

Ant: Santo, Santo, Santo es el Señor, soberano de todo, el que era y es y viene. 

Aleluya.
La salvación y la gloria y el poder son de nuestro Dios,
porque sus juicios son verdaderos y justos.
Aleluya.

Aleluya.
Alabad al Señor, sus siervos todos,
los que le teméis, pequeños y grandes.
Aleluya.

Aleluya.
Porque reina el Señor, nuestro Dios, dueño de todo,
alegrémonos y gocemos y démosle gracias.
Aleluya.

Aleluya.
Llegó la boda del Cordero,
su esposa se ha embellecido.
Aleluya.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant: Santo, Santo, Santo es el Señor, soberano de todo, el que era y es y viene.

Lectura Bíblica

Por entonces, viene Jesús desde Galilea al Jordán y se presenta a Juan para
que lo bautice. Pero Juan intentaba disuadirlo diciéndole: «Soy yo el que necesito
que tú me bautices, ¿y tú acudes a mí?». Jesús le contestó: «Déjalo ahora.
Conviene que así cumplamos toda justicia». Entonces Juan se lo
permitió. Apenas se bautizó Jesús, salió del agua; se abrieron los cielos y vio que
el Espíritu de Dios bajaba como una paloma y se posaba sobre él. Y vino una voz
de los cielos que decía: «Este es mi Hijo amado, en quien me complazco».

V/. Bendigamos al Padre y al Hijo con el Espíritu Santo, ensalcémoslo por los siglos.

R/. Bendigamos al Padre y al Hijo con el Espíritu Santo, ensalcémoslo por los siglos.

V/. Al único Dios honor y gloria.

R/. Ensalcémoslo por los siglos.

V/. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R/. Bendigamos al Padre y al Hijo con el Espíritu Santo, ensalcémoslo por los siglos.

Cántico Evangélico

Ant: A ti, Dios Padre no engendrado, a ti, Hijo único, a ti, Espíritu Santo Defensor, santa e indivisible Trinidad, te confesamos, con el corazón y con la boca te alabamos y te bendecimos; a ti la gloria por los siglos.

(se hace la señal de la cruz mientras se comienza a recitar)

Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.

Él hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.

Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de la misericordia
-como lo había prometido a nuestros padres-
en favor de Abrahán y su descendencia por siempre.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant: A ti, Dios Padre no engendrado, a ti, Hijo único, a ti, Espíritu Santo Defensor, santa e indivisible Trinidad, te confesamos, con el corazón y con la boca te alabamos y te bendecimos; a ti la gloria por los siglos.

Preces

El Padre, al dar la vida por el Espíritu Santo a la carne de Cristo, su Hijo, la hizo fuente de vida para nosotros. Elevemos, pues, al Dios uno y trino nuestro canto de alabanza.

  • Te pedimos, Señor, por las vocaciones sacerdotales, por todos los llamados al ministerio sacerdotal; que tu espíritu les conceda la valentía para responder y perseverar según tu voluntad.
  • Te pedimos, Señor, por los seminaristas de nuestra diócesis; que sigan cada día agradeciendo el don de la vocación, para seguirte mansos y humildes de corazón.
  • Te pedimos, Señor, por el rector de nuestro seminario, por el Obispo y por todos los sacerdotes que ejercen su ministerio en nuestra diócesis, para que su ejemplo siga moviendo los corazones jóvenes en busca de respuestas a lo que Dios les pide.
  • Te pedimos, Señor, por los chicos que se forman en el Seminario Menor, para que, si Dios les llama, tengan la madurez y el arrojo suficientes de decirte sí, como María.
  • Te pedimos, Señor, por las familias de los seminaristas, para que acojan con alegría y generosidad su vocación, y sigan siendo cauce del amor de Dios en sus vidas.
  • Te pedimos, Señor, por las vocaciones a la vida religiosa y misionera, por aquellos que son llamados a evangelizar, desde la Palabra y el servicio, allí donde Tú les envíes, con María en el corazón de la Iglesia.
  • Te pedimos, Señor, por el fin de esta pandemia, por todos los que se han visto afectados por ella, por los difuntos que ha dejado, para que este tiempo de cruz en el mundo pueda dar frutos de conversión y vocación cristiana.

Padre Nuestro

Oración Final

(Sólo sacerdote) Dios, Padre todopoderoso, que has enviado al mundo la Palabra de la verdad y el Espíritu de la santificación para revelar a los hombres tu admirable misterio, concédenos profesar la fe verdadera, conocer la gloria de la eterna Trinidad y adorar su Unidad todopoderosa. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. Amén.

Cantos para la adoración

Vengo a adorarte

Tú con tu luz a las tinieblas bajaste. Gracias a tí, pude ver. Por tu belleza, aprendí a adorarte y, junto a Tí, quiero estar.

Vengo a adorarte, vengo a postrarme, vengo a decir que eres mi Dios. Sólo tú eres digno, eres adorable, tan maravilloso para mí.

Rey y Señor, cielo y tierra te exaltan, sólo por tu gran Amor. Humilde a tu creación viniste, pobre te hiciste por mí.

Taizé

Dios es Amor. Atrévete a vivir por Amor. Dios es Amor, no hay que temer.

Majestad

Majestad, adora a su majestad. A Jesús, sea honra, gloria y poder. Majestad, reino y autoridad, fluyen del trono, hacia su pueblo, a Él cantad:

Aclamad, y proclamad el nombre de Cristo. Magnificad, glorificad a Cristo, el Rey.

Majestad, adora a su majestad. Cristo muró, resucitó y de reyes es Rey.

Incensación

¡Bendito, bendito, bendito sea Dios!
Los ángeles cantan y alaban a Dios.
Los ángeles cantan y alaban a Dios.

Yo creo Jesús mío que estás en el alta.
Oculto en la Hostia, te vengo a adorar.
Oculto en la ostia te vengo a adorar.

¡Bendito, bendito, bendito sea Dios!
Los ángeles cantan y alaban a Dios.
Los ángeles cantan y alaban a Dios.

Canten cielos y tierra a una sola voz. ¡Bendito, bendito sea Dios!

¡Bendito, bendito, bendito sea Dios!
Los ángeles cantan y alaban a Dios.
Los ángeles cantan y alaban a Dios.

Bendito sea Dios

Bendición Solemne

Reserva

Ubi Caritas et Amor. Ubi caritas, Deus ibi est.

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